Gráficas que cuentan historias

Delitos Tipo 1 en Puerto Rico, una creencia desmontada por su historia

Por Nicolás Ramos Gandía
Actualizado el 06 Nov 2019



Introducción

Cuando conversamos o discutimos sobre el problema de la criminalidad en distintos contextos sociales, que pueden ir desde la plática informal con los amigos en la cafetería hasta la conferencia en el aula de una universidad, tendemos a dramatizar su situación con expresiones como las siguientes: “las cosas están muy malas ayer a medio día asesinaron a una persona en la cafetería de mi pueblo” o “un analista de la radio comentó que nota un incremento en la criminalidad”. Esas afirmaciones ilustran que emitimos opiniones sobre la criminalidad basándonos en elementos anecdóticos y las percepciones de segundos, no en una reflexión propia fundada en datos oficiales validados y contextualizados a través del tiempo. Por otro lado, si en una conversación alguien dice que la criminalidad es cada vez mayor y le debatimos esa afirmación indicándole que, por el contrario, los datos históricos de los delitos Tipo 1 muestran una tendencia claramente descendente inmediatamente reaccionará visceralmente con racionalizaciones aderezadas con el comentario trillado de que “los datos han sido manipulados para favorecer al gobierno de turno”. 


La criminalidad es, sin duda, un problema social de envergadura, pero también es, cada vez más, un fenómeno mediático gracias a la proliferación de las redes sociales, las que incrementan la inmediatez y facilitan la difusión visual ya que permiten la reproducción “ad nauseam” del vídeo del acto criminal en cualquier hora del día.


Por otro lado, cuando realizamos comparaciones de los delitos a través del tiempo, casi siempre, lo hacemos de forma limitada pues solamente consideramos lo ocurrido en el año vigente y el previo, a la fecha o para el mismo mes. Luego, con esos datos a mano, si acaso calculamos el cambio de un año al otro y así determinamos si la cantidad de delitos han experimentado un aumento o una disminución entre esas dos fechas. Además, al echar un vistazo a la criminalidad lo hacemos de forma parcial pues entre los delitos Tipo 1 tendemos a enfocarnos, primordialmente, en el delito de asesinato y homicidio por el drama que le acompaña. Entonces, prontamente y sin más detalle, nos aventuramos a emitir expresiones poco meditadas y carentes de profundidad sobre el asunto en cuestión, pero eso sí apocalípticas.


A la sazón, si queremos argumentar sobre la criminalidad a base de los delitos Tipo 1 tenemos que examinar el comportamiento general de sus datos y explorar cómo estos han cambiado históricamente para así identificar patrones y tendencias en los mismos. Cuando examinamos los delitos de esa forma estaremos opinando sobre el problema a ciegas, o a lo sumo por percepciones que seguramente nos conducirán a interpretaciones erróneas.


Los delitos Tipo 1, según el National Incident Based Reporting System, están agrupados en dos categorías principales. La primera llamada delitos de violencia contra la persona que consiste en: asesinatos y homicidios, violaciones por la fuerza, trata humana, robos y agresiones agravadas. La segunda categoría, delitos contra la propiedad que incluye: escalamientos, apropiaciones ilegales y hurto de autos.


Es menester indicar que entre los delitos Tipo 1 no se incluyen, por ejemplo, aquellos relacionados con el terrorismo, crímenes cibernéticos y de cuello blanco. También, algunos señalarán que los delitos Tipo 1 no son una métrica exhaustiva de análisis de la criminalidad, y ciertamente no lo son, no obstante, sí son un acercamiento válido al problema a través de una medida estándar de comparación como lo es su tasa anual por cada 100,000 habitantes. Por eso tengamos claro que los delitos Tipo 1 no son iguales a criminalidad, aunque sin duda, representan una parte significativa de la misma por lo cual son una forma de adecuada de analizar el problema.


¿Cómo se Calcula la Tasa Anual de Delitos Tipo 1?

Con el fin de llevar a cabo un análisis a través del tiempo de los delitos Tipo 1 en Puerto Rico y un examen comparativo con los estados de Nueva York y Florida y otros países de Sur América, el Caribe y América Central tenemos que construir una tasa anual de los mismos. La tasa tomará en consideración los cambios en los delitos y en la población del país en el tiempo. La misma se basa en el total anual de delitos Tipo 1 reportados por la Policía de Puerto Rico y la población para esos mismos años según los datos censales y los estimados poblacionales anuales informados por la oficina del Censo.


Los delitos Tipo 1 utilizados en este trabajo desde el 1960 al 2007 corresponden a los presentados por la Junta de Planificación en el Boletín Social Criminalidad en Puerto Rico: Serie Histórica 1900 – 2009 (2010, octubre). Los datos del 2008 al 2018 corresponden a los publicados por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.


Entonces, con esas dos colecciones de datos, calculamos la división entre el total de delitos Tipo 1 en un año y el total de habitantes estimado para el mismo año, luego, el cociente obtenido lo multiplicamos por 100,000 para determinar el número correspondiente (redondeado a la unidad). Al resultado lo denominamos la Tasa Anual de Delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes


Cronología de la Tasa Anual de Delitos Tipo 1

Examinemos, pues, la criminalidad a base del comportamiento cronológico de la tasa anual de delitos Tipo 1 utilizando los datos registrados y reportados por la Policía de Puerto Rico desde el 1960 al 2018. La gráfica que encabeza esta historia nos cuenta que en el año 1960 se registró una tasa de 1,416 delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes (con un total de 33,272 delitos), de ahí en adelante la tasa fue incrementando hasta alcanzar su punto más alto en el año 1992 con 3,605 delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes (con un total de 128,874 delitos). Es importante destacar que en el periodo que va del año 1984 a 1994 (once años de forma sucesiva) esa tasa estuvo por encima de 3,000 delitos por año. Además, en esos primeros 33 años de la serie histórica, el total de delitos Tipo 1 incrementó en un factor multiplicativo de aproximadamente cuatro (de 33,272 delitos a 128,874 delitos, esto es, 3.87 veces mayor).


Entonces desde el año 1992 en adelante la tasa de delitos Tipo 1 fue disminuyendo hasta su punto más bajo en el 2018 con 977 delitos por cada 100,000 habitantes (con un total de 31,215 delitos reportados). Podemos afirmar que el comportamiento cronológico de la tasa de delitos Tipo 1 ha tenido, claramente, una tendencia descendente desde el año 1992 al 2018 con una reducción en ese periodo de 2,628 delitos por cada 100,000 habitantes. Además, desde el año 2004 al 2018, la tasa de delitos Tipo 1 ha estado consistentemente por debajo de los 2,000 delitos por cada 100,000 habitantes. Debemos mencionar que la tasa y el total de delitos Tipo 1 en el año 2018 son los valores históricos más bajo en Puerto Rico, entre todos los 59 años analizados en este trabajo.


De forma global y desde el punto de vista matemático (sin entrar en el rigor requerido), la gráfica principal muestra un comportamiento “parecido” al de una parábola cóncava hacia abajo (∩). El punto máximo de la misma (el vértice de la parábola) ocurre en el año 1992 con una tasa de 3,605 delitos.


Si observamos la gráfica principal y queremos narrar su comportamiento general podemos señalar que este es como si uno comenzara, desde el llano (año 1960), a escalar una montaña la que subiremos hasta alcanzar su cima (año 1992) y luego bajaremos por el otro extremo hasta llegar a la planicie (año 2018).


Segmentación de la Tasa Histórica en Dos Gráficas

Para analizar con detalle los dos comportamientos principales descritos en la sección anterior, tomamos la gráfica principal y la segmentamos en dos gráficas que ilustran, de forma independiente, las dos tendencias presentes en la gráfica principal.


La primera gráfica muestra la trayectoria ascendente de la tasa de delitos Tipo 1 que ocurrió en el periodo que va desde el año 1960 hasta el 1992, cuando alcanzó su punto máximo con una tasa de 3,605 delitos. En la segunda gráfica vemos la trayectoria descendente que sucedió desde el año 1992 hasta el 2018, cuando se redujo a su punto mínimo, hasta el momento, con una tasa de 977 delitos por cada 100,000 habitantes.


En el intervalo de tiempo que va del año 1960 al 1992 (Gráfica 1), la tasa aumentó de 1,416 a 3,605 delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes, esto es, un incremento, en la tasa, de 2,189 delitos por cada 100,000 habitantes (equivalente a un incremento de un 155% de la tasa en ese intervalo de 33 años). En ese periodo la tasa experimentó un ascenso con una razón de cambio promedio de 66 delitos por año entre los dos puntos extremos.





En el intervalo de tiempo que va del año 1992 al 2018 (Gráfica 2), la tasa disminuyó de 3,605 a 977 de delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes, esto es, una reducción, en la tasa, de 2,628 delitos (equivalente a un decremento de un 73% de la tasa en ese intervalo de 27 años). En este periodo se apreció un descenso en el comportamiento de la tasa a una razón de cambio promedio de 97 delitos por año entre los puntos dos extremos.





Al comparar las dos razones de cambio en términos absolutos encontramos que la razón de cambio promedio del descenso del año 1992 al 2018 (27 años), fue 1.5 veces mayor que la razón de ascenso del año 1960 al 1992 (33 años). En otras palabras y de forma general, la reducción, en la tasa anual de delitos Tipo 1, ha sido más rápida que el incremento cuando comparamos esos dos intervalos de tiempo.


Total Anual de Delitos Tipo 1

Adviertan que, en los 59 años representados en la Gráfica 3, el total anual de delitos Tipo 1 tiene tres momentos representativos de su comportamiento global. La historia comenzó en el 1960 con un total de 33,272 delitos Tipo 1, éstos fueron incrementando hasta el 1992 cuando alcanzó su punto más alto con un total de 128,874 delitos y, de ahí en adelante, fue disminuyendo hasta su punto más bajo en el 2018 con un total de 31,215 delitos. Si calculamos el promedio del total anual de delitos en toda la serie histórica el mismo fue de 78,183 delitos por año. Al considerar el periodo del 1960 al 1992 el promedio fue de 82,822 delitos por año, mayor en un 6% que el promedio de toda la serie. Mientras que del año 1992 al 2018 el promedio fue de 74,391 delitos por año, menor en un 5% que el promedio de toda la serie.


Note que el total anual de delitos Tipo 1 entre el año 1980 y 1997 (un periodo de 18 años) estuvo por encima de los 90,000 delitos por año con un promedio de 108,851 delitos.


En términos generales, la gráfica del total anual de delitos Tipo 1 tiene un comportamiento muy similar a la gráfica de su tasa anual que encabeza este trabajo.





Tasa Anual de Asesinatos y Homicidios en Puerto Rico

Como sabemos, entre los delitos de violencia contra la persona el que, socialmente, genera mayor preocupación, más reacciones emotivas y las consabidas primeras planas de los periódicos es el delito de asesinato y homicidio por su costo en vidas y el menoscabo que causa a la sana convivencia. Para estudiar su comportamiento construimos la Gráfica 4 que nos cuenta la historia de la Tasa Anual de Asesinatos y Homicidios por cada 100,000 habitantes en Puerto Rico desde el 1960 hasta el 2018.  





Observe que entre el 1960 y 1970 la tasa de Asesinatos y Homicidios se mantuvo relativamente estables con un promedio anual de 7.8. Sin embargo, en el 1971 comenzó una escalada que fue de 10.4 Asesinatos y Homicidios por cada 100,000 habitantes hasta una tasa de 18.2 en el 1974. Luego de altas y bajas en el 1990 la tasa comenzó a incrementar hasta alcanzar un valor de 27.4 en el año 1994, que representa la segunda tasa más alta entre todos los años analizados. Ahora bien, la tasa más alta en la serie ocurre en el 2011 con una tasa de 31.6 Asesinatos y Homicidios por cada 100,000 habitantes. De ahí en adelante desciende a una tasa de 17.8 en el año 2015 (disminución en la tasa de 13.8 puntos). En los pasados tres años la tasa anual estuvo por encima de los 20 asesinatos y homicidios y el pasado año terminó con una tasa de 20.1 asesinatos y homicidios.


El promedio anual de la tasa en esa serie histórica de 59 años fue de 17.1 Asesinatos y Homicidios. Sin embargo, desde el año 2000 al 2018 el promedio de la tasa ha sido superior al promedio histórico con un valor de 21.9.


Es claro que la tendencia general de la tasa de Asesinatos y Homicidios por cada 100,000 habitantes, en todos los años analizados, es ascendente, pero con muchas fluctuaciones a través del tiempo. Por otra parte, es menester mencionar que si comparamos visualmente las gráficas históricas de la tasa de Asesinatos y Homicidios con la de la tasa delitos Tipo 1 ambas muestran tendencias muy diferentes en su comportamiento general. La primera se asemeja a una curva y la segunda se mueve através de una línea.


Finalmente, podemos esperar que para el año 2019 la tasa será superior a los 17 Asesinatos y Homicidios por cada 100,000 habitantes, pues en cada uno de los años que van desde el 1990 hasta el pasado año el valor de la misma ha sido superior a ese número y tiene una tasa promedio anual de 21.8. 


Cambio en el Total de Delitos Tipo 1 y Asesinatos por Cuatrienio y Gobernante

Ahora, exploramos cómo ha cambiado el total anual de delitos Tipo 1 y de Asesinatos/Homicidios en Puerto Rico por cuatrienio y gobernante desde el cuatrienio 1961-1964 de Luis Muñoz Marín hasta el que está en curso 2017-2020. El cambio en el total se mide simplemente calculando la diferencia entre el total de delitos en el último año y el primer año del cuatrienio de cada gobernante. Es necesario aclarar que la intención de calcular esa diferencia es seguir la serie histórica pero segmentada en intervalos de cuatro años para los que son elegidos los gobernantes, por lo cual, no asuma que es, necesariamente, la diferencia entre el total mayor y el menor o viceversa entre los datos de los delitos de cada cuatrienio analizado. Sin embargo, esos cambios nos pueden brindar un acercamiento a la evaluación de las políticas contra el crimen establecidas por cada gobernante en su cuatrenio.


La Tabla 1 incluye el cuatrienio, el nombre del gobernante, la descripción del cambio (como incremento o disminución) y su magnitud, además, se identifican en negrillas en la fila y columna que corresponda cuál fue el incremento y la disminución mayor en el total de delito Tipo 1 y el total de Asesinatos/Homicidios entre todos los cuatrienios presentados.



Gobernantes y el Cambio en el Total de Delitos Tipo 1 por Cuatrienio



El primer cuatrienio incluido en la tabla fue el último cuatrienio de Luis Muñoz Marín (1961-1964) como gobernador del País y representó el segundo mayor incremento en el total de delitos Tipo 1 entre todos cuatrienios analizados con un total de 18,764 delitos. El cuatrienio 1989-1992, el tercer periodo como gobernador de Rafael Hernández Colón, ha sido el que tiene el incremento mayor, tanto en el total de delitos Tipo 1 como en los Asesinatos/Homicidios con 18,847 delitos y 397 asesinatos.


Entre todos los cuatrienios presentados en la Tabla 1 la disminución mayor en el total de delitos Tipo 1 ocurrió en el primer cuatrienio de Pedro Rosselló González (1993-1996) con una reducción de 21,247 delitos. Además, en su próximo cuatrienio la disminución en esos delitos fue la segunda más alta con 19,496 delitos. La disminución mayor en el total de Asesinatos/Homicidios ocurrió en el cuatrienio de Alejandro García Padilla (2013-2016) con una reducción de 202 asesinatos. Además, en ese mismo cuatrienio ocurrió la tercera mayor disminución en el total de delitos Tipo 1 con una reducción de 15,325 delitos.


La Gráfica 5 ilustra el análisis cronológico de la Tabla 1, donde en el eje horizontal aparece el nombre de cada gobernador de forma sucesiva según su cuatrienio, se utilizan barras para indicar el cambio con respecto a cero en el eje vertical y el partido del gobernante se identifica por su color (PPD rojo y PNP azul). El cuatrienio y la magnitud del cambio en el total de delitos Tipo 1 correspondiente están en cada barra al usted apuntar sobre ella con el cursor. La adjetivación del cambio en cada cuatrienio es fácil de visualizar pues los incrementos son representados por valores positivos (por encima de cero) y las disminuciones por valores negativos (por debajo de cero). Observe que en los últimos dos cuatrienios y en los primeros dos años del gobierno actual el cambio en el total de delitos Tipo 1 ha sido negativo, esto es, una disminución en los delitos Tipo 1.





Comparación de la Tasa Delitos Tipo 1 entre Puerto Rico, Nueva York y Florida

Otra forma de contextualizar nuestra situación social en términos de los delitos Tipo 1 es compararnos con otras jurisdicciones de los Estados Unidos para un mismo periodo de tiempo. Para dicha comparación seleccionamos los estados de Nueva York y Florida pues en ellos están viviendo la mayor cantidad de los puertorriqueños radicados en los Estados Unidos. No pierda de vista que Puerto Rico y los estados de Nueva York y Florida informan los delitos Tipo 1 según el estándar establecido por el Uniform Crime Records Program (UCR), por lo cual, la comparación a través de la tasa correspondiente a cada uno de ellos es válida.


Para los dos estados se calculó la tasa anual de delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes utilizando el total de delitos Tipo 1 y la población correspondiente desde el año 1965 a 2016 según aparecen reportados en el sitio Web del UCR. Se utilizó ese periodo de tiempo para la comparación pues solo para esos años se pudo acceder información oficial para las tres jurisdicciones. Aclaramos que en el caso de Puerto Rico utilizamos los datos recopilados para este trabajo tantos los de delitos como los de población ya que estos últimos estaban más actualizados que los del UCR. La comparación gráfica de las series de tiempo de la tasa de delitos Tipo 1 entre Puerto Rico y esos dos estados se ilustra en la gráfica a continuación.





La Gráfica 6 nos cuenta que, en todos los 52 años analizados desde 1965 al 2016, la tasa de delitos Tipo 1 de Nueva York y de Florida ha estado por encima de la de Puerto Rico en todos esos años. La tasa máxima de Nueva York ocurrió en el 1980 con 6,912 delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes. La de Florida ocurrió en el 1988 con una tasa de 8,938 delitos. En Puerto Rico la tasa más alta de delitos Tipo 1 ocurrió 1992 con 3,605 delitos.


En los 52 años analizados encontramos que el promedio de la tasa de delitos Tipo 1 por año para Florida, Nueva York y Puerto Rico fue de 6,151, 4,326 y 2,485 delitos por año respectivamente. Lo que indica que, en promedio, en el periodo analizado en Florida se han reportado 148% más delitos Tipo 1 que en Puerto Rico y en el caso de Nueva York se han reportan 74% más delitos Tipo 1 que en Puerto Rico.


En Puerto Rico, de la década del 90 en adelante la tendencia general de su tasa anual de delitos Tipo 1 ha sido descendente. En el caso de Florida y Nueva York esa tendencia descendente comenzó a manifestarse a fines de la década de los 80 y principios de los 90.


La brecha entre la tasa de delitos Tipo 1 de esos dos estados y la de Puerto Rico exhibe una tendencia a reducirse. En números concretos el valor máximo de la brecha en la tasa entre Nueva York y Puerto Rico ocurrió en el 1980 con 4,028 delitos Tipo 1 y el valor mínimo de la diferencia se reportó en el 2002 con 421 delitos. El valor máximo de la diferencia entre la tasa de Florida y Puerto Rico ocurrió en el 1988 con 5,686 delitos y en el 2016 se dió la brecha menor con 2,429 delitos. Por lo cual, la tasa de delitos Tipo 1 de Nueva York se acerca, cada vez más, a la de Puerto Rico, no así la de Florida que mantiene un promedio en la brecha de más de 3,000 delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes.


Además, se realizó un análisis de correlación lineal entre las tres jurisdicciones utilizando el software SPSS el cual arrojó que existe una asociación lineal significativa entre la tasa de delitos Tipo 1 de Puerto Rico con la de Nueva York (r=0.901; p<0.01) y con la de Florida (r=0.890; p<0.01). En otras palabras, valores altos en la tasa de delitos Tipo 1 en Puerto Rico se asocian con valores altos en Nueva York y Florida o valores bajos en Puerto Rico le corresponden valores bajos en eso dos estados (véase Nota 13).


De forma general podemos afirmar que, en Puerto Rico, estamos menos expuestos a ser víctimas de un delito Tipo 1 que en Nueva York y Florida.


Comparación en la Tasa de Asesinatos y Homicidios entre Puerto Rico, Nueva York y Florida





En la Gráfica 7, se presenta una comparación delimitada a la serie de tiempo de la tasa de asesinato y homicidio de las tres jurisdicciones. Esta comparación gráfica nos ilustra un panorama distinto al observado en la Gráfica 6 de la sección anterior donde la tasa de delitos Tipo 1 de Puerto Rico estuvo por debajo de la de los dos estados en todos los años analizados. En la Gráfica 7 vea que desde el año 1974 al 2016 la tasa de asesinatos de Puerto Rico ha estado por encima de la de Nueva York y Florida consistentemente. En esos 43 años el promedio de la brecha en la tasa ha sido 10.5 por año, en otras palabras, la tasa de asesinatos y homicidios en Puerto Rico ha sido superior a los dos estados en más de 10 asesinatos y homicidios. También debemos subrayar que, en los años del 2010 al 2014, la tasa de Puerto Rico superó a la de los dos estados en más de 20 asesinatos y homicidios por cada 100,00 habitantes.


De forma general podemos afirmar que, en Puerto Rico, estamos más expuestos a ser víctimas de un delito de asesinato y homicidio que en Nueva York y Florida.


Relación entre la Tasa de Delitos de Violencia contra la persona y contra la propiedad y su tendencia temporal

La gráfica a continuación muestra la relación y tendencia como pares ordenados entre la tasa de delitos de violencia contra la persona y la tasa de delitos contra la propiedad por cada 100,000 habitantes en Puerto Rico y los estados de Nueva York y Florida desde el 1965 al 2016. La gráfica es interactiva pues permite cambiar el orden y elementos de los ejes según su interés, controlar la velocidad del despliegue del tiempo y otros elementos de configuración gráfica. El cambio en el tamaño (el área) de los círculos reflejan los cambios en el total de habitantes de cada jurisdicción a través de los 52 años analizados. La configuración establecida para esta discusión refleja cómo los cambios anuales en la tasa de delitos de violencia (eje horizontal) afectan la tasa de delitos contra la propiedad (eje vertical) según trascurre el tiempo.





Podrá notar que en el 1965 Puerto Rico tenía una tasa de delitos de violencia mayor que los dos estados con 567 delitos por cada 100,000 habitantes en comparación con 325 delitos Nueva York y 300 delitos Florida. Sin embargo, para ese mismo año, la tasa de delitos contra la propiedad de Puerto Rico era la menor entre las tres jurisdicciones con 1,666 delitos por cada 100,000 habitantes en comparación con 2,740 delitos en Nueva York y 3,021 delitos en Florida.


En el año 1992 Puerto Rico alcanzó su tasa más alta en delitos de violencia con 903 por cada 100,000 habitantes, mientras que Florida y Nueva York tenían una tasa de 1,207 y 1,122 delitos respectivamente. En el caso de los delitos contra la propiedad Puerto Rico tuvo su tasa más alta en el 1985 con 2,802 delitos por cada 100,000 habitantes. Por su parte, en ese año, Florida tuvo una tasa de 6,633 y Nueva York 4,659 delitos.


En el año 1980 Nueva York alcanzó su tasa más alta de delitos contra la propiedad con 5,882 y en delitos de violencia en el año 1990 con 1,181. Mientras que Florida alcanzó su tasa más alta de delitos contra la propiedad en el año 1988 con 7,820 y en delitos de violencia en el año 1990 con 1,244.


En términos de las tendencia, para las tres jurisdicciones, vemos que tanto la tasa de delitos de violencia como contra la propiedad tienen un comportamiento descendente de la década de los noventa en adelante. En el caso de Nueva York y Florida desde el año 1990 en adelante los pares ordenados de ambas tasas muestran, aproximadamente, una tendencia lineal. El coeficiente de determinación entre los delitos de violencia y los delitos contra la propiedad fue mayor que 0.98 para ambos estados. En el mismo periodo de tiempo para Puerto Rico el coeficiente de determinación fue igual a 0.92.


Tengamos en cuenta las limitaciones del coeficiente de determinación ya que no es un predictor determinista y sí de una posible asociación con un modelo lineal entre las dos variables. Además, no hemos tomado en consideración, al analizar los datos, el tamaño de la muestra ni la inclusión de otras posibles variables explicativas en el modelo de regresión. Los resultados del párrafo anterior nos indican parcialmente que la variación total en los delitos contra la propiedad respecto a su media puede ser explicada por un modelo lineal que depende de los delitos de violencia.


Finalmente, cuando se consideran todos los 52 años de la serie histórica encontramos que el valor del coeficiente de determinación lineal para Puerto Rico y los estados de Nueva York y Florida fue de 0.76, 0.82 y 0.73 respectivamente.


Comparación de la Tasa de Asesinatos y Homicidios entre Puerto Rico y algunos Países de América del Sur, el Caribe y América Central

En esta sección vamos a analizar y comparar gráficamente la tasa de asesinatos y homicidios de Puerto Rico con la de otros países de tres regiones geográficas circundantes a nuestro país como lo son: América del Sur, el Caribe y América Central. Los datos de los países que se ubican en esas tres regiones fueron recuperados del sitio web de la oficina dedicada a estudiar el problema de la droga y el crimen a nivel global de la Organización de las Naciones Unidas conocida como United Nations Office On Drugs and Crime (UNODC).


Las series históricas de datos de la tasa de asesinatos disponible en el sitio Web de dicha oficina corresponden al periodo que va del año 1990 a 2017, en el caso de Puerto Rico utilizamos los datos presentados en las secciones anteriores. La discusión se dividió en tres subsecciones a base de cada una de las regiones geográficas ya mencionadas. En cada una de ellas se compara la tasa de Puerto Rico con los tres países más peligrosos de cada región y que además se dispusiera de la mayor cantidad de datos para de los años incluidos en la serie de tiempo.


Fiabilidad de los Datos de Asesinatos y Homicidios

En el 2011 el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico presentó el Informe Comparabilidad de las Estadísticas de Asesinatos y Homicidios con el objetivo de explorar las posibles razones de la diferencia reportadas, entre el año 1999 y 2007, en el total de ese tipo de delito informados por la Policía de Puerto Rico, el Departamento de Salud (DS) y el Instituto de Ciencias Forenses (ICF). En dicho informe el Instituto de Estadísticas presentó un análisis de la conciliación de las bases de datos de casos de asesinatos y homicidios voluntarios de la Policía y de casos de homicidio del DS y el ICF con el objetivo de explorar las posibles explicaciones para las diferencias detectadas.


En el informe se concluyó que “excluyendo 1999, las diferencias entre las estadísticas de asesinatos y homicidios voluntarios de la Policía y las estadísticas de homicidio del ICF detectadas entre 2000 y 2007 son consistentes con las diferencias en definiciones utilizadas por estas agencias.” A través de pruebas estadísticas se encontró que: “El número de casos de homicidios de ICF o DS que no fueron registrados en la Policía anualmente, tuvo un valor atípico (outlier) en el año 1999.” A continuación, la Figura 1 (p.2) del informe presenta la comparación gráfica de la tasa de homicidios reportada por esas tres entidades desde el año 1980 al 2010. En la figura destacamos el año 1999 para el cual la diferencia entre los datos de las tres entidades gubernamentales fue clasificada como atípica por el estudio del instituto. Además, el informe concluyó que: “Utilizando datos disponibles de Estados Unidos, se puede concluir que las diferencias reportadas entre Policía e ICF entre el 2000 y 2007 son consistentes con las diferencias en sus respectivas definiciones.”



Gobernantes y el Cambio en el Total de Delitos Tipo 1 por Cuatrienio



Por lo cual, podemos aceptar que las diferencias en los datos reportados durante esos años responden a las diferencias en las definiciones operacionales utilizadas en cada una de esas entidades y no a un mal manejo de los datos, ye sea por negligencia o manipulación premeditada.


Posibles Explicaciones para la Reducción en los Delitos Tipo 1

¿Cómo podemos explicar la disminución dramática, desde el año 1992 en adelante (con la excepción del 2002), en la tasa anual de Delitos Tipo 1? Una posible especulación al respecto sería que esa merma está asociada a la política de “Mano Dura” establecida por el gobernador Pedro Rosselló del año 1992 al 2000. Otra posible suposición que podría explicar ese comportamiento son los cambios en la estructura y composición de la población en Puerto Rico. Específicamente, podemos relacionar, de manera somera, la disminución y estancamiento en el crecimiento de la población joven y joven adulta desde mediado de la década de los noventa con la disminución en los delitos Tipo 1 de esos años en adelante.


Para efectos de este análisis definimos población joven como aquella que se encuentra entre el segmento de edad de 15 a 29 años y joven adulta a los que pertenecen al segmento de edad de 30 a 39 años. En Puerto Rico, desde el año 1960 la población joven y joven adulta (de 15 a 39 años) estuvo incrementando anualmente hasta el 1998 a un promedio de 15,873 personas por año, entonces, desde el 1999 hasta el 2018 ese mismo segmento poblacional disminuyó a un promedio de 20,818 personas por año.


La población joven y joven adulta está compuesto a su vez por cinco segmentos (15-19 años, 20-24 años, 25-29 años, 30-34 años y 35-39 años). La Gráfica 8 ilustra la serie histórica del comportamiento anual de cada uno de esos segmentos desde el 1960 al 2018. Como se puede observar en la gráfica, del año 1999 en adelante la cantidad de personas en los cinco segmentos establecidos tiene una clara tendencia a disminuir.





Por otro lado, al examinar del informe Perfil de la Población Correccional 2000 la tabla edad y término de sentencia (p. 11) se determina que para ese año el 88% de los confinados (5,050 de 5,766 confinados o 9 de cada 10 confinados) estaban entre las edades de 15 a 39 años. Asimismo, según el informe Perfil de la Población Confinada 2015 del Departamento de Corrección y Rehabilitación en la sección de información sociodemográfica, específicamente de la gráfica #7 de edad actual (p. 19), se desprende que el 71% de los confinados (8,591 de 12,074 confinados o 7 de cada 10 confinados) eran jóvenes y jóvenes adultos. Entonces, de esos dos informes se colige que para los años 2000 y 2015 los confinados entre las edades de 15 a 39 años representaban más del 70% del total de la población correccional en Puerto Rico. Note que, en términos porcentuales, entre el año 2000 y el 2015 la población sumariada entre esas edades respecto a la población total en las cárceles disminuyó en 17 puntos porcentuales, sin embargo, en números absolutos ese segmento de edad incrementó en 3,451 confinados. Entonces, si la mayoría de los confinados son personas entre las edades de 15 a 39 años podemos suponer que la mayoría de los delitos Tipo 1 son cometidos por personas de ese segmento poblacional.


Así que, a base de los dos puntos expuestos podemos plantear como posibles preguntas de investigación las siguientes.

  • ¿La disminución en la población joven y joven adulta (de 15 a 39 años), desde mediados de la década de los noventa, está asociada con la reducción en la tasa anual de los delitos Tipo 1 desde el año 1992 en Puerto Rico?

  • ¿La implantación de la política gubernamental de Mano Dura Contra el Crimen, entre el año 1992 y 2000, está asociada con la disminución en la tasa anual de los delitos Tipo 1 desde el año 1992 en Puerto Rico?


Esas dos preguntas quedan abiertas como acicate para la discusión e investigación entre aquellos que estudian el tema de la criminalidad en Puerto Rico.


El Dato y la Emoción

Finalmente, la pregunta que aflora a base de todo lo discutido es: ¿por qué existe esa divergencia entre nuestra creencia (incluso de abogados y de los llamados analistas de la radio) y los datos reportados? Pues, como afirma Hans Rosling en su libro Factfulness, porque por siglos hemos internalizado la negatividad basada en la creencia de que las cosas están peor que antes. Asimismo, tendemos a romantizar el pasado con frases que se repiten hasta el empalago como: “todo tiempo pasado fue mejor”, aunque los datos digan todo lo contrario. Y súmele el énfasis en la noticia negativa que nos recibe cada mañana cuando estamos saboreando un café.


Esberg and Jonathan Mummolo (2018) en su trabajo, Explaining Misperceptions of Crime, plantean lo siguiente: “Taken together, our results suggest that citizens are broadly accepting of corrective information when they encounter it, but that widespread misperceptions are largely a byproduct of the frequency and manner of encounters with relevant facts. That is, citizens would hold more accurate beliefs if they encountered relevant information, but common news reporting practices—the discussion of episodic crime events, or the allocation of space to elites who attempt to cast doubt on official statistics—may undermine the uptake of facts or the confidence in these facts.


Por otro lado, el Brennan Center for Justice at NYU School of Law publicó en el 2015 un extenso y enjundioso reporte titulado What Caused the Crime Decline, en el cual se examina uno de los fenómenos menos entendidos en los Estados Unidos, la dramática disminución del crimen en todo el país en las últimas dos décadas. En el reporte se analizan varias teorías sobre el por qué ocurrió esa reducción y concluyen que las políticas de justicia penal excesivamente duras, en particular el aumento del encarcelamiento, durante el mismo período, no fueron los principales factores en la disminución de los delitos. Los hallazgos más reveladores fueron que la reducción en los delitos se podía asociar los factores sociales siguientes: el crecimiento económico, el envejecimiento de la población y la reducción en el consumo de alcohol. Se destaca, también, como estrategia efectiva en la reducción del crimen, en las ciudades que la introdujeron, la técnica conocida como CompStat (abreviatura de COMPare STATistics). La misma se basa en la recopilación de datos del crimen para identificar patrones y asignar recursos a base de los mismos.


Por otro lado, en el artículo, America’s Faulty Perception of Crime Rates, publicado por Lauren-Brooke Eisen, directora interina del Brennan Center, la autora discute la disconformidad que existe en los Estados Unidos entre la clara tendencia del crimen a descender en las pasadas décadas y la percepción pública de que las cosas están “más malas”. La articulista arguye que esa discrepancia entre la percepción y la realidad es debida, en parte, a la cobertura sensacionalista de la prensa al acentuar el evento de excepción que alarma a la ciudadanía y no destacar la propensión a disminuir que se manifiesta en las diferentes métricas del crimen.


Por eso, la noticia anecdótica de un evento de excepción, como lo es una masacre, no puede ser planteada tal si fuera un comportamiento cotidiano, cuando no lo es. También, tengamos en cuenta lo que expresó la analista de política de CNN Gloria Borger: “For most folks, no news is good news; for the press, good news is not news”.


No es tomar con ingenuidad y como si estuviera escrita en piedra la opinión que emiten las personas en los medios noticiosos y en otros ámbitos de discusión; es sí ir a los datos y escudriñarlos para descubrir lo qué ellos nos revelan de la realidad.


Por todo lo expuesto en este trabajo, debemos tener como nuestra guía rectora que, al enfrentarnos a los datos, no podemos permitir que nuestras emociones y creencias lo rechacen o peor aún que los descarten irreflexivamente ignorándolos.


Notas Relacionadas

Nota 1:

A todos aquellos que trabajan con datos le recomendamos, como una lectura obligada, el libro de Hans Rosling, Factfulness: Ten Reasons We’re Wrong About the World – and Why Things Are Better Than You Think.


El enlace a continuación los llevará a la recomendación de Rosling para enfrentar lo que él llama el instinto de negatividad.

Factfulness: Number 2 of 10 Rules of Thumb - The Negativity Instinct.


Nota 2:

Los datos históricos de los totales de delitos Tipo 1 y sus categorías fueron recuperados a través de la Policía de Puerto Rico, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, la Junta de Planificación de Puerto Rico (Boletín Social-Criminalidad en Puerto Rico: Serie Histórica 1900 – 2009), el Crime Data Explorer del FBI y del The Disaster Center Crime Pages.


Le indicamos que en los casos donde, para un mismo año, se disponía de dos fuentes o más con datos diferentes los mismos fueron confrontados entre sí para su validación y se le brindó preminencia a los provistos por las agencias que oficialmente están encargadas de recopilarlos.


Nota 3:

Junta de Planificación de Puerto Rico. Boletín Social Criminalidad en Puerto Rico: Serie Histórica 1900 – 2009. (2010, octubre). Recuperados de Junta de Planificación de Puerto Rico.


Nota 4:

Los Delitos Tipo 1 en Puerto Rico se informan según el Uniform Crime Report (UCR) del National Incident Based Reporting System. El reporte incluye ocho delitos clasificados en dos categorías, la primera llamada delitos de violencia contra la persona que consiste en: asesinatos y homicidios, violaciones por la fuerza, trata humana, robos y agresiones agravadas. La segunda categoría, delitos contra la propiedad que incluye: escalamientos, apropiaciones ilegales y hurto de autos.


Nota 5:

La tasa de delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes se calculó utilizando los datos históricos de los totales de delitos Tipo 1, los datos de la población total de Puerto Rico del censo y los estimados anuales informados por la Oficina del Censo y publicados por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.


En el caso de la población del 2010 a 2018 corresponden a Table 1. Annual Estimates of the Resident Population for the United States, Regions, States, and Puerto Rico: April 1, 2010 to July 1, 2018 (NST-EST2018-01).

Source: U.S. Census Bureau, Population Division (Release Date: December 2018)


Nota 6:

Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2011). Informe sobre comparabilidad de estadísticas de asesinatos y homicidios. Recuperado el 25 de marzo de 2019 de Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.


Nota 7:

Administración de Corrección (2000). Perfil de la Población Correccional al 30 de junio 2000. Recuperado el 12 de abril de 2019 de la Administración de Corrección.

Departamento de Corrección y Rehabilitación (2015). Perfil de la Población Confinada 2015. Recuperado el 28 de marzo de 2019 de Departamento de Corrección y Rehabilitación.


Nota 8:

Tomado de Bureau of Justice Statistics (BJS) About the Uniform Crime Reporting Program The FBI’s Uniform Crime Reporting (UCR).


Los datos utilizados para calcular la Tasa de Delitos Tipo 1 por cada 100,000 habitantes y construir la gráfica que compara la serie histórica desde el 1965 hasta el 2016 entre Nueva York, Florida y Puerto Rico fueron los publicados por el BJS. Recuperado el 28 de marzo de 2019 de BJS.


Nota 9:

Para examinar los datos y las estadísticas del crimen en diferentes países y regiones geográficas del mundo utilizamos el sitio Web de la Organización de las Naciones Unidas conocido como: United Nations Office On Drugs and Crime (UNODC).


Nota 10:

Esberg, J., & Mummolo, J. (2018). Explaining Misperceptions of Crime. Tomado de Scholar Princeton el 31 de octubre de 2019.


Nota 11:

Reporte publicado por el Brennan Center for Justice at NYU School of Law: What Caused the Crime Decline. Recuperado el 4 de noviembre de 2019 de Brennan Center.


Nota 12:

Artículo publicado por el Brennan Center for Justice at NYU School of Law: America’s Faulty Perception of Crime Rates. Recuperado el 4 de noviembre de 2019 de Brennan Center.


Nota 13:

Resultados de la prueba de correlación lineal de los delitos Tipo 1 entre Florida, Nueva York y Puerto Rico provista por el software SPSS.


Resultados del análisis de correlación realizado con el software SPSS

Gobernantes y el Cambio en el Total de Delitos Tipo 1 por Cuatrienio
Resultados de la prueba de correlación lineal provista por el software SPSS